"Dehesa" es un término difuso; en su acepción paisajística, invoca simplemente un tipo de vegetación o paisaje de pastizal arbolado o sabana. Así, es cada vez más frecuente que el término "dehesa" se aplique a formaciones pastoreadas de pinos, acebuches o sabinas, entre otras especies (Plan Español de Dehesas del Ministerio de Medio Ambiente, 2007). Hay, no obstante, una acepción más acotada, la de la dehesa como explotación legalmente constituida dentro de límites territoriales definidos. Esta acepción "empresarial" es de mayor utilidad y concreción en contextos económicos y legales. Nos referimos así, por ejemplo, a la Dehesa de El Guijo o la Dehesa de Valero, como frecuentemente reza en la entrada de las fincas. Para clarificar la argumentación, la siguiente imagen muestra un paisaje adehesado con dos explotaciones de dehesa.
| Un paisaje adehesado y dos explotaciones: Dehesas de Valero (izquierda) y Atoquedo (derecha) en Torrejón el Rubio (Cáceres) |
| Dehesa del Criadero en Torrejón el Rubio (Cáceres). |
Los documentos recientes, cada vez más influenciados por una visión más conservacionista y preocupada por el arbolado, hablan sin excepción de la necesaria presencia de un estrato arbóreo. Así, el Diagnóstico de las Dehesas Ibéricas (MAPA 2008) habla de al menos un 20% de superficie arbolada, mientras que el Libro Verde de la Dehesa recomienda una superficie arbolada mínima del 50% y la Ley andaluza (2010) se abstiene de precisar un porcentaje. En general se reconoce que las explotaciones de dehesa son frecuentemente un mosaico de paisajes o hábitats, incluyendo pastos arbolados y desarbolados, praderas de secano o regadío o incluso cultivos. Esta es una imagen elocuente cerca del río Tiétar a su paso por Monfragüe:
| Dehesa del El Guijo y aledaños (Malpartida de Plasencia, Cáceres) |
En el suroeste ibérico son también frecuentes las áreas donde el exceso o defecto de densidad de árboles plantea dudas acerca de su adscripción o no al ámbito de las dehesas. Por ello, suele precisarse que la fracción de superficie cubierta por árboles (Fcc en la terminología forestal) se encuentre entre el 5% y el 60%, lo que equivale a excluir los pastos con pies arbóreos testimoniales y los verdaderos bosques. Ejemplo de la primera excepción es la siguiente imagen:
| Pastizal con ganado bravo con una cobertura testimonial de encinas en Valencia de Alcántara (Cáceres). |
En cuanto a las formaciones boscosas, donde el contacto entre las copas de los árboles adyacentes impide el aprovechamiento pascícola, son ciertamente raras en las zonas de llanura donde suelen asentarse las dehesas, aunque su frecuencia aumenta en las áreas serranas. Como en el siguiente ejemplo, suelen corresponder a dehesas "jóvenes" donde el arbolado aún no ha sido plenamente seleccionado:
| Encinar inusualmente denso en la Dehesa de Valverdejo (Oliva de Plasencia, Cáceres). |
Por último, desafiando cualquier intento simplista de establecer límites numéricos a paisajes ricos en gradaciones, muestro este mosaico de formaciones con distintas espesuras dentro de una misma explotación cerca del Parque Nacional de Cabañeros:
| Muestra del carácter difuso del paisaje de las dehesas en Retuerta del Bullaque (Ciudad Real). Foto de M. Díaz. |
Como podrá deducir el lector ante la diversidad de acepciones y formas, no es tarea sencilla saber cuánta Dehesa existe en la actualidad después de una drástica reducción en la segunda mitad del siglo XX. Aún así, las cifras oficiales provenientes de las fuentes anteriores estiman que en España existen 5.741.557 hectáreas (ha) de formaciones sabanoides, de las que 3.515.920 ha corresponden a dehesas con aprovechamiento de bellota. De esta superficie, según el Diagnóstico de 2008, Extremadura
cuenta con 1.237.000 ha
(35%), Andalucía con 946.482
ha (27%), Castilla La Mancha con 751.554 ha (21%),
Castilla y León con 467.759
ha (13%) y Madrid con 113.051 ha (3%).
1 comentario:
Una curiosidad filológica, la palabra "dehesa" proviene de "defensa" cuya "f" se transforma en "h". Es una palabra empleada durante la Reconquista para nombrar a las tierras próximas a la frontera que cumplían una labor defensiva y por eso fueron aliviadas de arbolado para facilitar su defensa y emplearlas para el pastoreo.
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